domingo, 3 de agosto de 2014

Hombre enamorado reclinado


   No sé, ni quiero saber, cuánto durará esto. Sólo sé que nunca me había sentido tan bien, hermoso. No creí que era posible encontrar a alguien tan perfecto. Pensaba que tendría que conformarme como hace la gente, con lo que me tocara, e intentaría adaptarme y ser feliz con eso. Pero, ya lo ves, es posible. Es posible levantarme todas las mañanas y sentirme la persona más afortunada del universo pues tengo en mi pensamiento a alguien como tú.

   No importa por ahora lo que nos depare el futuro. O tal vez si importe pero no puedo vislumbrarlo pues estoy cegado en este presente. Estoy cegado con tu luz mágica que me impide mirar algo diferente a tus ojos, tu alma. Tu luz recorre mi cara y baja hasta mi pecho. Yace ahí, late ahí, junto a mi corazón y mis alegrías. Tu luz amorosa cubre mi cuerpo y lo transporta hacia un lugar donde no entra tristeza.

   ¿Sabes a qué sabe la felicidad? Sabe a ti. Es líquida, es sólida, está en todo tu cuerpo y en todas las formas. Eres mi fuente de felicidad. Tu amor es mi felicidad, y tus ojos, y tus labios, y tu sonrisa diáfana y hermosa, y tu olor, tu cuello, tu vientre, tus piernas, tus manos, tus dedos, tu alma, tú. ¿Te merezco? No sé, pero me aprovecharé de ese equívoco amoroso del universo. Tú te mereces todo. Todo.



No hay comentarios:

Publicar un comentario