jueves, 24 de noviembre de 2011

Rabia

   
   La rabia invade mi cansado cuerpo. Me duele admitir que hoy, al menos por hoy, te quiero, y me duele más el no haberlo previsto. Me ofende la desobediencia de mi ser pues no quiero quererte, pero lo hago, al menos hoy. Puedo admitir que desde hace un tiempo me sirvas de inspiración, guíes mis pensamientos, mis palabras, mis heridas manos, pero admitir que te quiero, al menos por hoy, es bastante difícil. No quiero quererte, no hoy, pero lo hago. Mi cuerpo y mi mente regresarán, volverán a escucharme claramente, me obedecerán y sabrán que no hay que quererte, que no pueden quererte, que no puedo quererte. No queremos quererte, así te estemos queriendo, nos basta quedarnos con tu palpable sonrisa, tu mirada siempre tan llena de perplejidad y tu efímera tristeza. 

viernes, 18 de noviembre de 2011

La última de mis cartas.


   A veces pienso en tu muerte, no porque lo desee sino porque me gusta imaginar el gran sufrimiento que sentiré. Salvo yo, nadie sobre este mundo tiene tanta certeza sobre el momento exacto de su muerte. Se dará, sin duda, en cuanto se de la tuya, en cuestión de segundos, por lo que no tendré tiempo para sufrir tu ausencia en esta vida. Sufriré mientras te busco en la nada, mientras pago mi condena y espero infinitamente a que tú también emprendas mi búsqueda. No sería difícil, tan solo tendrías que mirar a uno de los lados de donde yace tu cuerpo mortal. Yo te buscaría desde allí pero no podría avanzar solo, no está permitido para quienes mueren por amor. 

   Todo eso imagino, todo eso pienso, paro no quiero que se quede en mi cabeza, me niego completamente. Quiero vivir eso, quiero saber cuánto tendré que esperar para que me encuentres o para que se me permita avanzar. Quiero vivirlo, pero no puedo matarte ni desear que mueras, así que lo haré, moriré, no sé si funcionará. Moriré con la esperanza de que tú lo hagas después, te quedes junto a mi cuerpo en las puertas de la otra vida, esperes eternamente a que yo llegue por ti y seamos felices. Lo haré, lo hago ya. Si me encuentras primero querrá decir que no moriste por amor o que mi orgullo dejó que pasaras mucho tiempo en el limbo, lo cual es peor, o, en el mejor de los casos, que estás muerto en este preciso momento.


viernes, 4 de noviembre de 2011

Resignación


   Unos pocos minutos y un teléfono bastaron para que nuestras almas cansadas se abandonaran. Los silencios y las preguntas sin responder tuvieron más fuerza que las pocas frases que torpemente articulamos. No hubo parque, banca de madera ni un pequeño pájaro que fuera testigo de aquél anhelado final, no hubo compasión. Te extraño, realmente siempre te he extrañado, incluso cuando estabas a mi lado. Pero para extrañarte he debido tenerte al menos una vez, al menos durante una hora. ¡Vaya que te tuve! Aquella noche cuando me entregaste tu corazón de piedra, esperanzado a que yo pudiera ablandarlo, esa noche, durante ese instante, te tuve. Te quiero pero soy infelizmente racional, lo que me hace no volver a ti. Viviré eternamente con una vaga sensación, pensando que debí haberme quedado sufriendo un rato más a tu lado.


jueves, 3 de noviembre de 2011

Ingenuidad


   No dudo que a veces pase por bicho raro, demasiado esto o aquello para ser normal, o peor aún, muy poco de esto o de lo otro. Poca memoria, muchos traumas, muchas sonrisas, poca felicidad. La verdad es que poco me importa, estoy de acuerdo con lo que piensan, es más, estoy de acuerdo con que tú también lo pienses, sería estúpido si no lo hicieras, sería muy ingenuo de tu parte creer que soy normal, demasiado inocente el creer que haya alguien cuerdo que te ame.