jueves, 24 de noviembre de 2011

Rabia

   
   La rabia invade mi cansado cuerpo. Me duele admitir que hoy, al menos por hoy, te quiero, y me duele más el no haberlo previsto. Me ofende la desobediencia de mi ser pues no quiero quererte, pero lo hago, al menos hoy. Puedo admitir que desde hace un tiempo me sirvas de inspiración, guíes mis pensamientos, mis palabras, mis heridas manos, pero admitir que te quiero, al menos por hoy, es bastante difícil. No quiero quererte, no hoy, pero lo hago. Mi cuerpo y mi mente regresarán, volverán a escucharme claramente, me obedecerán y sabrán que no hay que quererte, que no pueden quererte, que no puedo quererte. No queremos quererte, así te estemos queriendo, nos basta quedarnos con tu palpable sonrisa, tu mirada siempre tan llena de perplejidad y tu efímera tristeza. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario