viernes, 4 de noviembre de 2011

Resignación


   Unos pocos minutos y un teléfono bastaron para que nuestras almas cansadas se abandonaran. Los silencios y las preguntas sin responder tuvieron más fuerza que las pocas frases que torpemente articulamos. No hubo parque, banca de madera ni un pequeño pájaro que fuera testigo de aquél anhelado final, no hubo compasión. Te extraño, realmente siempre te he extrañado, incluso cuando estabas a mi lado. Pero para extrañarte he debido tenerte al menos una vez, al menos durante una hora. ¡Vaya que te tuve! Aquella noche cuando me entregaste tu corazón de piedra, esperanzado a que yo pudiera ablandarlo, esa noche, durante ese instante, te tuve. Te quiero pero soy infelizmente racional, lo que me hace no volver a ti. Viviré eternamente con una vaga sensación, pensando que debí haberme quedado sufriendo un rato más a tu lado.


No hay comentarios:

Publicar un comentario