viernes, 13 de julio de 2012

19


   ¿Cambiará tu rostro algún día? ¿cambiarán tus gestos? ¿tu alma? Hoy, diecinueve meses después, sigo amándote profundamente. Ayer, al encontrarte de nuevo, volví a sentir ese deseo intenso de desmayarme, con el estómago igual de vacío y la misma cantidad de alcohol en el cuerpo como la primera vez. Los mismos pensamientos, la misma sensación de ansiedad al creer que vas a tomarme de la mano, quedándote para siempre conmigo. Hoy, una sonrisa enorme, una felicidad opaca y melancólica, los pies a punto de tocar de nuevo la tierra, mi mente procesando este nuevo paso de nuestro amor rutinario. Mañana, o tal vez dos meses adelante, volveré a saber de ti, de nosotros. Volveremos a esperar una casualidad un poco más afortunada. Yo volveré a esperar que esa casualidad sea eterna, tú indagarás por algún cambio. Algún día cambiaremos la rutina de este amor.


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