viernes, 22 de abril de 2016

Peut-être


   El humo se proyecta delante de mi. No hay viento. Es el quinto cigarrillo que fumo, uno detrás de otro. Oficialmente ansioso. Espero y espero un sí o un no que va a cambiar mi vida. Me preocupo.
He preparado por supuesto los gestos de mi cara, la cadencia de mi voz, la tensión de mis brazos, el sudor en mis manos, la lágrima huérfana que recorrerá mi mejilla y morirá en el dorso de mi mano izquierda. He preparado un show digno de tan dramática situación. Estoy intranquilo.
Nunca me he sentido atraído por las escenas felices, ya que ni por la felicidad. Es tan simple: sonreír, abrir la boca intentando pronunciar palabras inaudibles mientras la sonrisa se hace cada vez más grande, mover los brazos intentando agarrar, sabiendo que nunca lo harás, a la persona que tengas más cerca, otra lágrima huérfana, pero esta morirá en la palma de la mano derecha o no te molestas en limpiarla. Es grotesco. Pero, naturalmente, tengo una secuencia de esas preparada por si acaso. 
Espero no fallar en mi puesta en escena. He esperado mucho por este resultado, pero he esperado más para demostrarles que me importa lo suficiente como para tener una reacción. 


No hay comentarios:

Publicar un comentario